Fallos, DRM y juegos emulados: ¿qué está pasando con los servicios en línea?

Recientes problemas nos recuerdan las peores promesas del prototipo de Xbox One


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El viernes de la semana pasada, Xbox LIVE tuvo una falla que impidió a miles de usuarios lanzar sus juegos en la nube, jugar juegos digitales, o simplemente comprar en su tienda en línea. El fallo fue resuelto el algunas horas, pero los mismos problemas reaparecieron la noche del día siguiente. Pronto, los jugadores se dieron cuenta de que el fallo estaba vinculado a la política de Administración de Derechos Digitales o DRM, que vuelve casi imposible jugar juegos digitales fuera de línea. El problema causó las quejas de decenas de usuarios, que reportaron que los juegos de su propiedad les pedían estar en línea, contradiciendo su licencia de libre uso y recordando las peores promesas del prototipo de Xbox One. Pero estos problemas no son exclusivos de Microsoft.

En los últimos meses, PlayStation se ha caracterizado por estar en medio de una ola de polémicas y problemas, muchos de ellos relacionados con sus servicios digitales. El anunciado cierre de la PlayStation Store en PS3, PSP y PS Vita en marzo de 2021, una muerte anunciada, tenía el riesgo potencial de traer consigo la desaparición de decenas de videojuegos para siempre. Peor aún, la batería del CMOS de PlayStation 3 necesita una validación en línea que no se podría hacer si cierran estas tiendas. Aunque la decisión fue revertida a último momento, el escándalo mostró lo efímeras que pueden resultar las compras en línea. Pero el peor problema fue la revelación del nuevo PlayStation plus, que resultó no ser ni la sombra de Xbox Game Pass, pidiendo un costo por una oferta pobre que ni siquiera incluye entregas nuevas y en día uno. Los problemas periódicos del servicio, incluyendo una fuerte caída en abril pasado, refuerzan nuestras dudas sobre su sustentabilidad.

Por otro lado, y en una escala distinta, los servicios en línea de Nintendo han tenido grandes problemas para despegar, por diversos motivos. Algunas de las críticas más frecuentes son: no tiene juegos modernos gratis, sólo títulos emulados de SNES y otras generaciones retro, que en el caso de Nintendo 64, presentan versiones inaceptables; no tiene guardado de partidas en la nube, necesita una app extra para el chat en lugar de una aplicación nativa; el servicio en línea tiene una expansión que bloquea contenido para ciertos juegos detrás de un pago de $50 dólares al año, y por supuesto, no es el mejor servicio que digamos en muchos aspectos.

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¿Qué está pasando? La realidad es que, más que culpar a cualquiera de los tres gigantes por sus fallos individuales, hay que admitir que los servicios en línea siempre han sido un área problemática, por decir lo menos. Hackeos, disrupciones, DRM, desaparición de contenido por expiración, DLC, son todos esquemas que derivan de una digitalización excesiva que busca generar ingreso constante para mantener un ecosistema efímero. El resultado son toda una serie de problemas que impiden a la industria despegar a la siguiente etapa que han propuesto: la digitalización total.

En efecto, muchas compañías ya le están echando el ojo a la muerte de las consolas, o a su transformación en plataformas de distribución exclusivamente digitales. El propio Xbox Series S carece de un lector de disco, lo que afectó a esta consola mucho más durante la caída del servicio que a la Series X. Rumores de una plataforma de streaming de Xbox añaden ingredientes a este caldo. Más aún, el fracaso inicial de Xbox One apunta a los verdaderos deseos de la compañía. Pero la pregunta es: una plataforma totalmente en línea, ¿sigue siendo una verdadera consola? ¿Qué pasará con las obras maestras del futuro si estas no tienen soportes físicos o al menos una versión en PC? Todas estas cuestiones son preocupantes.

En efecto, el paso a una cultura totalmente digital podría poner en riesgo los derechos de los consumidores, por no decir la preservación de juegos. Si salvar los títulos de la era clásica, donde todo tenía una contraparte en hardware, ha sido difícil en ciertos casos e imposible en otros, en el caso del gaming moderno, miles de obras originales serán borradas por el control que las compañías ejercen sobre la distribución en línea. En fin, aunque este futuro no ha llegado, y en parte ha sido gracias a las imperfecciones actuales de los servicios, es importante que lo tengas en cuenta, porque su llegada en la próxima década no es imposible.

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