Review

Matterfall

Explosiones, partículas y emoción sin ser el mejor juego de Housemarque
LEVELUP 7.3 Regular

PROS:

Combinación poco convencional de distintas mecánicas de juego que están muy bien ejecutadas

Épicas batallas contra jefes

Alto nivel de dificultad en sus desafíos

Correcto a nivel técnico

CONS:

Estructura de niveles que no fomenta la rejugabilidad

Contenidos escasos

Tiempos de carga muy largos

Los juegos del desarrollador finlandés Housemarque se han caracterizado por evocar el reto de las arcades y los títulos clásicos: Super Stardust fue muy similar a Asteroids, Resogun nos recordó a Defender y Nex Machina fue la secuela espiritual de Robotron 2048, con el legendario Eugene Jarvis en el equipo de desarrollo. Entre las propuestas del estudio hay otros experimentos que, por lo general, no dejan el modelo de los dual-stick shooters, tal es el caso de Dead Nation, Alienation y la entrega que reseñamos en esta ocasión: Matterfall.

Con toque futurista, explosiones coloridas, toques bullet-hell y, sobre todo, cientos de partículas volando por doquier, Matterfall nos presenta un shooter bidimensional con mecánicas únicas, que se combinan con un juego de plataformas.

Mecánicas sólidas, concepto original y controles poco convencionales

La trama de Matterfall no es muy distinta a la de otros juegos de Housemarque: la humanidad está en peligro ante la investigación de materias misteriosas y tomas el papel de una mercenaria para acabar con máquinas que buscan aniquilar a los humanos, para rescatar algunos supervivientes en niveles infestados de peligros y, finalmente, arreglar la situación. Según el equipo de Housemarque, mucho de lo que nos presentan en Matterfall, desde su historia hasta su dirección de arte, está inspirado en los primeros juegos de plataformas y disparos para PC.

La historia es simple y hasta irrelevante, pues lo que más importa son las mecánicas de juego.

Mis primeros minutos con Matterfall no fueron los más sencillos. Los controles son poco convencionales —sólo imagina que saltas con el botón R1 para entender un poco a qué me refiero—, pero terminan combinándose en una suma de acciones que entregan un juego variado y desafiante.

Como muchos otros títulos del estudio, la mecánica básica es la de los dual-stick shooters, es decir, con el stick análogo izquierdo te mueves y con el derecho disparas, de ahí que muchas de las acciones secundarias como saltar, embestir o usar armas secundarias se hayan situado en los botones traseros y los gatillos para dejar libres los pulgares y así nunca pares de moverte y disparar.

La segunda acción más importante es la embestida, que además de permitir un tercer impulso que se suma al doble salto, es un movimiento defensivo con el que puedes aturdir a los rivales y eliminar prácticamente todo tipo de bala que abunda en el juego.

Una tercera acción importante es el disparo de tu cañón de materia azul. A lo largo de los niveles encontrarás materia roja que es dañina, su contraparte es la materia azul que disparas hacia puntos determinados para crear estructuras que frenan las balas y te permiten disparar a través de ellas o usarlas como plataforma para avanzar por sus muy verticales niveles.

Finalmente, están los disparos secundarios. Tu personaje cuenta con 3 ranuras en las que puedes equipar armas secundarias o perks que mejoran el resto de tu set de habilidades básicas. En el caso de las armas secundarias, hay rayos, granadas o misiles de seguimiento; todos se recargan de forma automática en unos segundos, pues la acción frenética de la partida te obliga a usar todas las habilidades a tu disposición para sobrevivir. También tienes un súper poder que te da inmunidad, ralentiza el tiempo y potencia tu disparo durante unos segundos, pero tendrás que llenar una barra de energía para poder usarlo.

Cuentas, además, con una barra de salud de 4 segmentos y cualquier toque de los enemigos o de la materia roja te reduce un bloque y reinicia tu multiplicador de puntos. Al conquistar todos los niveles pude notar que sobrevivir no es lo más difícil del juego si usas de forma adecuada cada una de las habilidades, en especial los disparos y la embestida; el verdadero reto consiste —más bien— en no perder los multiplicadores porque de ello dependerá tu posición en la tabla de líderes.

A diferencia de la mayoría de títulos de Housemarque que incluyen sistemas de juego con pocos movimientos, éste llegó a confundirme con toda la combinación de acciones. No pasó más de una hora para que aprendiera de forma natural la mejor manera de jugar y sumar puntos a mi marcador, pero, ciertamente, este cambio de ritmo impuso una barrera a la que Housemarque no nos tenía acostumbrados.

Una vez que logras comprender las mecánicas y los patrones de ataque de sus pocos, pero satisfactorios rivales, inicia la magia a la que el estudio nos tiene acostumbrados. La experimentación con mecánicas de juego y reglas propias hacen de Matterfall una experiencia fresca, muy desafiante y adictiva, completamente digna de un equipo que ha demostrado ser maestro del desarrollo de dual-stick shooters.

Entre lo más valioso de Matterfall están las batallas contra jefes. Los 3 combates de este tipo son épicos y puedo decir que el último se encuentra entre las experiencias más desafiantes y gratificantes de los títulos del desarrollador, pero ¿es suficiente para decir que estamos ante un juego completamente memorable?

El verdadero problema: escasos contenidos y niveles extensos que dificultan la rejugabilidad

Por su naturaleza, los juegos de Housemarque nos tienen acostumbrados a pocos contenidos, pero con grandes cargas de rejugabilidad; casi todos sus títulos pueden batirse en un par de horas, aunque el verdadero desafío viene a la hora de jugar una y otra vez conquistando las dificultades más altas y llevando tu nombre a lo más alto de las tablas de puntuación en línea.

El caso de Matterfall no es muy diferente, en la dificultad más baja se pasa todo el juego en un par de horas y, en la normal, quizás en unas 4 horas si cuentas las veces que tendrás que regresar a los checkpoints luego de morir.

El problema con los contenidos de Matterfall tiene que ver más con la manera en que están estructurados: los niveles son demasiado largos para una experiencia arcade en la que buscas elevar tu puntuación. En total, son 12 niveles y me parece que con el mismo volumen de contenidos pudieron entregar mayor cantidad de niveles más cortos y más variados.

El juego incluye únicamente 3 secciones generales, cada una con 3 niveles y un jefe; aunque cada área tiene buena dirección de arte e identidad propia, me hubiera gustado ver más zonas y, sobre todo, más batallas contra jefes. Reitero, el mismo volumen de contenidos de Matterfall pudo haberse seccionado para entregar niveles cortos y rejugables.

Otro elemento que me desconcertó en Matterfall es que hay recursos que aportan a la jugabilidad, pero que se explotan poco a lo largo de los niveles. Pongo como ejemplo la diversión desafiante que me causó pasar por zonas invadidas con rayos que tenían que frenarse con barreras de materia azul para progresar; fue algo con lo que me topé de manera fugaz en uno de los últimos niveles y me pareció una mecánica con mucho potencial y que habría podido mostrarse más veces.

Debo aclarar que el diseño de los niveles no es malo, enfrentas escenarios verticales y llenos de obstáculos, además de que cada uno oculta 3 humanos que tienen como recompensa armas secundarias y perks que la protagonista puede equipar.

En resumen, un experimento acertado, pero no el juego más brillante de Housemarque

Si eres amante de los shooters y el bullet hell frenético de Housemarque te ha conquistado, Matterfall merece una oportunidad. Como he dejado claro, la mezcla de mecánicas y la distribución de los controles es poco convencional, pero eso también da una buena dosis de frescura respecto a los demás juegos del estudio.

A nivel técnico no hay mucho qué reprochar a Matterfall; en un PS4 convencional no experimenté problemas graves que comprometieran el frenético gameplay acompañado de los cientos de partículas y explosiones a los que nos tienen acostumbrados los juegos de Housemarque, además de que el juego indica que si tienes un PS4 Pro y el televisor adecuado podrás aprovechar algunas mejoras visuales.

Agradecemos que entre los videojuegos siga existiendo este tipo de experiencias sumamente desafiantes y completamente orientadas a medir nuestra habilidad con las puntuaciones. En Matterfall es doloroso cada daño que recibes, no tanto por estar un paso más cerca de la muerte, sino porque pierdes los valiosos multiplicadores que catapultan tu nombre a lo más alto de las tablas de líderes.

Cuando logras dominar su jugabilidad, Matterfall es una dulce tortura que agradecerán los amantes de los desafíos de la vieja escuela; desafortunadamente, los problemas con la estructuración de sus contenidos y la falta de modalidades arcade adicionales a la aventura nos dejan ante un juego que se siente vacío y no motiva a buscar mejores marcadores mediante la rejugabilidad.

Matterfall es un buen juego, nada más. No es lo mejor que ha hecho Housemarque a pesar de que su jugabilidad sea un experimento acertado, en todo caso, nos quedamos con Nex Machina, publicado apenas hace unos meses.

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